INSCRIPCIONES LATINAS

A mi amigo Gregorio

QUIERO “encentar” este nuevo cuaderno digital uniendo en la primera entrada tres asuntos que me interesan y que, claro, son o podrían ser materia filológica: la lengua latina, el Maestro Juan de Ávila y la vida de un pueblo castellano como Astudillo (Palencia), mi pueblo.

calle hijas de la caridad

Cruce de las calles Hijas de la Caridad y María Auxiliadora (Astudillo, Palencia)

Supongo que no ha de ser extraño encontrar palabras latinas en las iglesias y camposantos de muchos pueblos de Castilla. Muestran, mudos y elocuentes testigos, el pasado glorioso, heroico, que en otros tiempos fue más generoso con estas tierras, hoy olvidadas y relegadas a menudo a meros “sitios de vacaciones”.

Sin embargo, hace unos años me llamó no poco la atención encontrar una inscripción latina en una de las casas del barrio de Santa María. La obra no era antigua, no pertenecía a ninguno de los antiguos templos ni casonas de Astudillo. Camino del “Hospital” de las Hijas de la Caridad (hoy Residencia de ancianos), bajo un “Vítor” al estilo de los que ilustran los edificios universitarios de Salamanca, algún hijo del pueblo había tenido el antojo de mandar erigir esta inscripción:

Sin título

Serviam!

Recordare, Virgo Mater Dei,

Du steteris in conspectu Domini,

Ut loquaris pro nobis bona

Soli Deo honor et gloria

XV Augusti Anno Domini MMXIII

Laus Deo

¡Te serviré!

Recuerda, oh Virgen Madre de Dios,

cuando te encuentres ante la mirada del Señor,

hablar de nuestras buenas obras en favor nuestro.

A Dios solo el honor y la gloria.

15 de agosto. Año del Señor 2013

Gloria a Dios

La hermosa oración dirigida a la Virgen María se encuentra bajo la divisa de los seguidores de San Josemaría Escrivá, procedente, entre otros lugares, de su famoso libro Camino (1939):

El “non serviam” de Satanás ha sido demasiado fecundo. ¿No sientes el impulso generoso de decir cada día, con voluntad de oración y de obras, un “serviam” —¡te serviré, te seré fiel!— que supere en fecundidad a aquel clamor de rebeldía? (Camino, 413)

No he logrado averiguar cuál es el origen de esta oración, según parece vinculada al “Stabat Mater dolorosa” en algunas versiones. Su texto se encuentra también en algunas misas dedicadas a la Beata Virgen María y puede escucharse en gregoriano. En cualquier caso, debía formar parte de las devociones incluidas en las “ars moriendi”, al menos en el siglo XVI. Así la utilizó el Maestro Juan de Ávila (1499-1569) poco antes de expirar, según relata uno de los biógrafos barrocos (Licenciado Luis Muñoz, Vida y virtudes del venerable varón el P. Maestro Juan de Ávila, predicador apostólico. Madrid: en la Imprenta Real, 1635, Libro Tercero, Cap. XXIII, f. 227v).

Juan de Ávila, el latín, Astudillo. Desde luego, dentro del hermoso casco medieval  astudillano, esta encrucijada invita a levantar los ojos al cielo. El recodo que da entrada a la calle de las Hijas de la Caridad permite ver con nitidez las estrellas del alto cielo castellano. Entre el Monasterio de Santa Clara, la iglesia de Santa María y el Hospital de las Hijas de la Caridad no le será difícil recordar a María, a quien acudía a la catequesis de las Hijas de la Caridad o salía de oratorio después de haber llevado “flores a porfía” ante la hermosa imagen de María Auxiliadora de los Cristianos…

¡Cuántos ejemplos de servicio y buenas obras hemos contemplado entre las calles de Astudillo, bajo la “mirada de Dios” y el “recuerdo de María”! ¡Que no todo sea recuerdo, glorioso pasado, remembranza, rescoldo! Aún quedan obras que hacer en favor nuestro y de los demás.

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